Sala Capitol, Santiago de Compostela, 30/10/2009

Crónica por Jaime Palao Gómez

Fotos por Xavier Valiño

 

Después de unos clásicos sonando de fondo en la sala (400% Dynamite) el concierto empezó sobre las 21.30h cuando los músicos de la Firehouse Crew tomaron sus instrumentos. El telonero, Teflón, entró brindándonos un buen aperitivo con puro ragga movido y sin rodeos que hizo saltar a la gente.

Y sin más salió Sizzla pasadas las 22.00h con toda la energía que se espera de uno de los más prolíficos artistas de reggae jamaicano de los últimos tiempos. Tanto Teflón como Sizzla vestían de manera elegante, eso sí, con el clásico turbante, Sizzla con camisa blanca bajo jersey de cuadros. Es habitual en los artistas de dancehall ir “bien vestido”, aunque a cierta gente le llamase la atención ver así a un cantante de reggae. Centrados en el concierto en sí, el artista no defraudó. Un riddim tras otro alternado con los habituales pull up, Sizzla hizo un recorrido por sus temas trayéndonos una voz segura y con estilo elaborado, incidiendo quizás menos de lo esperado en su repertorio más melódico (interpretó eso sí el “Rise to di occasion” que incorpora auto-tunning)

El concierto tuvo claramente tres partes: Roots – Dancehall – Roots; la parte de dancehall llegó pasado el ecuador del concierto. Se vio claramente que el artista quería reivindicarse y fue claro y conciso, muy seguro de lo que hacía y sin dejarse llevar por el uso de ciertos recursos como pedir la colaboración activa del público. Vino, interpretó y marchó dejando en la sala Capitol un muy buen sabor de boca. La banda que le acompañaba se limitó a hacer un buen trabajo, sin grandes alardes. Entre un público atento, sonaron temas clásicos como “Bless me”, “Be Strong”, “Dem a Wonda”, “Like Mountain (Jerusalem)”, el encendido “Get to di point” o el ya famoso “Takin’ ova” y riddims como “Applause” o “Military” en la parte de dancehall. Y así el show llegó a su fin rondando las 23.15h. Tras el concierto, unos temas de reggae clásico sonaron en la Capitol antes de que la gente se fuese, unos al Embora (que ofrecía una fiesta tipo reggae – Ska) y otros a la sala Krooner donde había fiesta reggae – dancehall hasta altas horas.

En general a la gente le pareció un concierto corto y sí que lo fue, pero fue también la duración habitual de un concierto de reggae – dancehall en una sala de estas características, en torno a una hora. El esfuerzo físico es bastante alto y no todos los artistas del género soportarían estar al 100% como lo estuvo Sizzla durante más tiempo. Hay que tener aguante, como en los conciertos de rap. En fin, fue un buen concierto sin duda.

Sin embargo, el show no estuvo libre de polémicas y fue objeto de una manifestación de medio centenar de personas por las letras homófobas del artista. Dejando a parte otras consideraciones, creo que hay que tener capacidad de crítica y análisis y no hay por qué estar de acuerdo con todo lo que diga y haga un artista o identificarse con lo que supuestamente trae consigo la música reggae.

Para mí lo importante es la música y lo que cada cual saque en limpio de los acontecimientos. Strictly musical!! Big up & nuff respect…